Siempre que hagáis una receta pedid ayuda a un adulto y recordad, ¡lavaos bien las manos!
Empezaremos disolviendo una cucharadita de harina de maíz en medio vaso de leche. Esta mezcla la necesitaréis al final. Después poned dos vasos de leche en un cazo con una ramita de canela y dejad que hierva un par de minutos.
Ahora tenéis que separar las yemas de las claras, esto es un poco difícil, pero os contamos cómo hacerlo. Coged dos boles, cascad el huevo y verted su contenido sobre la palma de la mano, entonces la clara se deslizará hacia el bol que tenéis debajo y la yema quedará sobre vuestra mano. Ahora colocad la yema en el otro bol. Tendréis que separar cuatro yemas, después echadles cuatro cucharadas de azúcar y batid 5 minutos.
Las claras las guardáis en la nevera, en este postre no las necesitaréis. Cuando tengáis batidas las yemas, echadlas en el cazo con la leche que habéis hervido y con la preparación de leche y harina de maíz. Colocad el cazo en el fuego a la mínima potencia y no paréis de remover. Suele tardar unos 10 minutos y sabremos que está listo cuando las natillas empiezan a espesar.
Retiramos del fuego y vertemos en cuatro tarrinas para postre. Las metemos en la nevera unas 8 horas y antes de servir las decoramos con una galleta y un poco de canela en polvo... ¡y a disfrutar!














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